domingo, 27 de julio de 2014

BIPOLARIDAD

Sentirte mejor que nunca, reír por todo y llorar por nada. Un sentimiento que se esfuma cuando menos te lo esperas,  desvaneciéndose de tal modo que ya ni lo recuerdas. Aquella sensación de paz que invadía tu cuerpo, que tan grata te resulta. Se ha marchado. Siendo sustituida por sentimientos oscuros y fríos. Sentimientos, que te hacen sentir inútil e incomprendido. Sentimientos, que no entiendes porque sientes, no sabes de donde vienen, ni porque están ahí. Pero lo peor de todo es que no sabes cuando se irán. Y cuando lo hagan, tampoco sabrás cuando volverán, no estarás preparado para sentirlos y una nueva batalla se desatará en tu interior. Intentarás comprender lo que ocurre, tu solo quieres sentirte bien, pero de lo único que eres capaz de es de llorar por dentro, de ocultarlo todo con una sonrisa.

Haces un plan:  quizás, yo no pueda ser feliz, pero si hago felices a los que me rodean, ellos podrán hacerme sonreír de verdad. 

Realizas tu plan y este se cumple a la perfección. Pero no contabas con el hecho de que llegaría el momento en el que te encontrases solo, sin nadie que te haga llorar de alegría. Entonces ya no aguantas más, dejas de llorar en tu interior y las lágrimas comienzan a recorrer tus mejillas. Lágrimas que no cesan, lágrimas, que te nublan la vista y son absorbidas por tu almohada.


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